Estoy en el último sector del umbral. Es ahora o nunca. Matar o morir, morir o matar. El corazón lo siente y le quema, y el tiempo se agota.
Y con cada gota la paciencia muere y con ella muere la esperanza rota. No me quiero perder, no quiero perecer, pero el pecado está más que hecho, he caído, pero aún estoy en posición de levantarme.
¿Quiero levantarme? Por supuesto. Pero también quiero caer en sus fauces una vez a lo menos. ¿Va a dolerme? Eso ni el destino lo sabe.
No hay vuelta atrás, por lo menos no en el interior de mi cabeza. O se fortalece o se hace débil. De algún modo debo actuar.
¿Es parte del cambio que quería? Tal vez no de manera consciente, sin embargo en cierto sector, de la mente dentro de la mente pude que desde siempre lo buscara.
Ahora me aíslo y como lo ha sido desde que comencé a escribir por mí mismo, a pesar de que es la mejor salida, esto parece desequilibrarme.
Hoy no me importa nada. Hoy ni tú me importas. Por lo menos no de manera consciente, pero de cierto sector de la mente dentro de la mente, bueno, ustedes saben.
Y eso es algo que aún no comprendo.






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